Es increíble como el mundo del espectáculo, la lectura, y hasta la misma música han transformado nuestra manera de pensar, ha ido cambiando nuestras ambiciones, nuestras fantasías llegan a un extremo más allá de lo imaginable. Lunas llenas, hombres lobos, vampiros, personas mortales, seres casi "mitológicos" han invadido últimamente la imaginación y fantasía de las personas, sobre todo en las adolescentes. Suelo ser una de ellas...Termino de leer un libro y el estomago se me revuelve a tan nivel de ansiedad como si yo misma hubiese sido la protagonista de aquel libro de fantasías.
Unas ansias incontrolables que te hacen desear adrenalina pura y exquisitamente llena de amor, lujuria, soberbia y una cantidad de sentimiento que solo son agradables cuando hay una fuerza mayor por delante. Vivir una aventura a un nivel superior, desgarrar de tu piel cosa que te acongojan por mantener tu mente ocupada en ciertas cosas más provocadoras. Llega un momento en que es tan necesario echar a volar la imaginación y sentir como se eriza la piel de sólo pensar en aquellas aventuras con quizás el hombre de tus sueños o los amigos de toda la vida.
Estas tan involucrada con los deseos que ya sientes el respirar de él en tu pecho, recostado sobre ti jurándote amor eterno sobre cualquier adversidad, luchando contra los que te hacen el más mínimo daño, se transforma en tu defensor público, tu casa de hierro, tu pistola en momentos críticos. Sólo ves que vive por ti y que seguirá viviendo mil años, que nadie le hará daño porque es una persona magnífica fuera de todo lo común que te has atrevido a vivir antes... sin él; pero ahora que está ahí, contigo, que no se irá, gozas de una miel, de un encanto del cual nunca te quisieras despertar, de una maravilla soñada desde el día que naciste; todo es color de rosas, aromas dulces, ligeras brisas de aire sobre tu rostro.
Cosas como estas te hacen liberar tu mente a un mundo desterrado, el sudor recorre tu cuerpo, tu espacio se limita a tu mentalidad... pero llega el momento de poner los pies en la tierra... de seguir viviendo normalmente, sin poder sacarte de la cabeza aquellas imágenes tan nítidas y tan especiales que dieron frutos por algunos segundos, minutos u horas.







